No es coaching. Es mentoring de transición
Antes de reservar una sesión, es justo que sepas con qué tipo de acompañamiento estás tratando — y por qué es distinto a lo que probablemente ya conoces.
¿Por qué mentor, y no coach?
Un coach te acompaña a que encuentres tus propias respuestas, con preguntas y herramientas, sin ofrecer las suyas — es un proceso más corto, centrado en objetivos concretos y medibles. Un mentor construye una relación más larga: comparte su propia experiencia y criterio, y ese aprendizaje ajeno pasa a formar parte de tu proceso. No te voy a preguntar veinte veces "¿y tú qué crees?". Te voy a decir lo que veo, con la misma franqueza con la que dirigí equipos durante 20 años — y con la escucha de quien ha acompañado también crisis reales.
Un coach, normalmente
- Te ayuda a encontrar tus propias respuestas, sin ofrecer las suyas
- Proceso más corto, con objetivos específicos y medibles
- Se apoya en preguntas y herramientas, no en experiencia compartida
Este mentoring
- Relación más larga, construida sobre confianza y experiencia real
- Aporta criterio propio — te dice lo que ve, con franqueza
- Combina conocimiento técnico de gestión con acompañamiento emocional
8 sesiones. Un cambio sostenido, no una charla puntual
Una sola conversación no sostiene una decisión de este tamaño. El proceso está pensado para acompañarte semana a semana mientras la decisión se afianza y el plan se vuelve real.
